lunes, 25 de junio de 2007

C.A.M.A.

Volver a casa a las 7 de la mañana supone meterse sin querer en la vida privada de la gente. Aprendes si a tus amigos se les ponen los ojos en blanco cuando se adormilan. En el metro no se habla y existe una especie de complicidad entre los viajantes, todos patéticamente destrozados, por la que ni se molesta ni se abren los ojos. Se viaja de uno en uno. Y cada uno en un mundo. O en un sueño.

Al llegar a tu destino, una señora ha tenido la gran idea de darle el primer paseo matutino a su perro en bata. Se dejan ver ambos con un desparpajo envidiable cuando, a esas horas, para el resto de crápulas y trasnochadores en todas sus variantes, sólo existe un destino común. C.A.M.A.

Después, al llegar a casa, sólo falta la última acción del día. Pero el cepillo de dientes ha desaparecido...

1 comentario:

aaberlanga dijo...

Hay q ver como arrasa en las quintas rebajas Fabriccia!!!