lunes, 21 de enero de 2008

Bálsamo

- Así que me lo pongo aquí, así, y ya está.

- Eso es, y ahí tienes tu bálsamo.

- ¡Pues espero que funcione!

- Lo hará, si lo dejas actuar.

- Que no te quepa duda. Yo así no puedo seguir.

- Entonces, no se hable más. Empieza hoy mismo. Verás cómo te sienta bien.

- Que Dios... o alguien... te oiga...

- Paula...

- Ya, ¿qué quieres que te diga? A ver... y explícame otra vez, ¿cómo funciona esto?

- Pues eso, muy sencillo. Cuando te agobies, bálsamo. Por ejemplo, le das a la a y, ¡bingo!, tendrás una infinidad de posibilidades y combinaciones.

- Dime una.

- Azafata. O alfalfa. O acaparar. Y no me digas que no.

- No te digo nada. Sigue.

- La j. Apasionante. Con la j puedes jorobar, jerarquizar o tomarte un vino de Jerez. Y así una tras otra.

- Ya.

- ¿Ya qué?

- Que lo entiendo. Que sí. Que vale. Pero, esto, ¿de qué le sirve a una escritora frustrada?

- Dios mío.

- ¿Tuyo?

- Hombre, no va a ser tuyo.

- Uy, no, quita, quita.

- Pues eso. Mío. Mío.

- Decías...

- Que no has entendido nada. Y que, con esa actitud, no sólo tú sino todos nosotros vamos a terminar frustrados.

- ¿Por qué?

- Porque para salir de tu supuesta frustración, te garantizo que no estás haciendo nada.

- ¿Y el bálsamo éste?

- Mío también. Mío. Como todo. Y si no es mío, será de otro. Como todo. Pero, ¿qué hay de tu parte? ¿Qué haces tú por estar mejor? ¿Qué haces...?

- Anda y déjame en paz. Bonita forma de ayudar. Para eso, mejores son dioses...

- Hay que ver lo estúpida que puedes ser cuando quieres.

- Ajá.

- ¿Sabes qué te digo? Que ahí te quedas, con tus chorradas y tu bálsamo y tus fantasmas de mierda. Y que ya vendrás cuando te aburras de tu propia miseria.

- Pues venga, con la fresca.

- No, no, con el 2, que es mucho más rápido.

- Que te den.

- Que te oigan.

- Mierda. Que te den mierda.

- Te quiero. Adiós.

- Ya. Adiós.

2 comentarios:

Unknown dijo...

¿A Papito le darás también de tu bálsamo?

Disco Peque dijo...

Depende. ¿De qué te quieres curar?