i. Me cae bien el tío de Bricomanía. El rizoso. Me inspira mucha tranquilidad. Lleva mil años y todos con los mismos rizos. Se parece a mi tío Eliseo, ése que mis amigas llaman el Chamán. Yo no sé si lo es pero sé que, como médico, es un genio.
ii. Ya no sé qué más hacer para parecer una chica. Lo del pelo corto me tiene loca. Hoy me he visto con bigote, con patillas, con paquete. He sido imbécil y garrula, he dado palmadas en el hombro, he llamado "maricón" a todos mis amigos y he abierto una revista poco decorosa sólo para pasar el rato. Y me ha dado mucho susto. Necesito mi pelo ya. Y ropa nueva. Y bolsos. Y otros complementos.
iii. Qué despropósito pero qué buenas fotos. Tres horas de peregrinaje no son normales. Para ser puro y blanco no hacen falta estos excesos. El año que viene, no repito, aunque luego sé que siempre pito.
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domingo, 23 de septiembre de 2007
jueves, 20 de septiembre de 2007
Todo llega tarde
Veo el sol cuando se ha puesto,
me tocas cuando me he tapado,
buceo cuando debería volar,
me callo cuando debería hablar.
Es tarde. Me duermo.
me tocas cuando me he tapado,
buceo cuando debería volar,
me callo cuando debería hablar.
Es tarde. Me duermo.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Recurro a la Moleskine
Nos volvemos a encontrar. Tantos meses esperándolo y me parece mentira que, una vez más, tenga que ser yo la que venga a verte. Supongo que es justo, porque tú nunca te mueves y soy yo quien siempre se anda cambiado de sitio pero, aún así, no te quejarás: no te he fallado.
Apareces alto y vestido de azul, que hay que es tu color más habitual. Te mueves, hablas con tono ronco y fuerte y siempre me da la impresión de que cantas la misma canción.
Me ves y esperas inmutable a que me acerque a ti. A veces me recibes amable y tranquilo, otras juguetón y divertido y otras, simplemente amenazante. Sé que soportas a mucha gente a lo largo del día, pero yo nunca te fallo, así que trátame bien.
Nunca me lees, ni me escribes, y creo que incluso te molesto a veces, cuando me empujas sin que me lo espere y sigues a lo tuyo o hablando con otra gente y actuando como si no hubiera pasado nada. Pero no me eches, que he sido yo la que ha venido a verte.
Hoy estás enfadado. Te lo he notado desde el principio. Te miro y te veo igual, si acaso, un poco más viejo, un poco más aburrido, un poco más cansado pero, sorprendentemente, con la misma vitalidad que el día en que nos presentaron. Mis padres. Tiene gracia. Y aquí seguimos, tú y yo.
Apareces alto y vestido de azul, que hay que es tu color más habitual. Te mueves, hablas con tono ronco y fuerte y siempre me da la impresión de que cantas la misma canción.
Me ves y esperas inmutable a que me acerque a ti. A veces me recibes amable y tranquilo, otras juguetón y divertido y otras, simplemente amenazante. Sé que soportas a mucha gente a lo largo del día, pero yo nunca te fallo, así que trátame bien.
Nunca me lees, ni me escribes, y creo que incluso te molesto a veces, cuando me empujas sin que me lo espere y sigues a lo tuyo o hablando con otra gente y actuando como si no hubiera pasado nada. Pero no me eches, que he sido yo la que ha venido a verte.
Hoy estás enfadado. Te lo he notado desde el principio. Te miro y te veo igual, si acaso, un poco más viejo, un poco más aburrido, un poco más cansado pero, sorprendentemente, con la misma vitalidad que el día en que nos presentaron. Mis padres. Tiene gracia. Y aquí seguimos, tú y yo.
Liencres, 23 Julio 2007
martes, 5 de junio de 2007
Ahora es rey
Ahora es rey. Y yo lectora, portadora de pétalos y de frases que pesan dentro de la mochila.
Ahora es rey. Y yo creativa. Y el rey conquista nuevos países -porque nunca es demasiado tarde- y nuevos corazones, sin saber que él ya es un dios entre las diosas.
Ahora es rey. Y le da vergüenza, pero ya no parece estar triste. Porque ahora es rey. Y yo princesa.
Ahora es rey. Y yo creativa. Y el rey conquista nuevos países -porque nunca es demasiado tarde- y nuevos corazones, sin saber que él ya es un dios entre las diosas.
Ahora es rey. Y le da vergüenza, pero ya no parece estar triste. Porque ahora es rey. Y yo princesa.
jueves, 22 de marzo de 2007
Qué vida más plena
Es mi expresión favorita últimamente,
y no sé si será
por estar en una ciudad
que a su vez está tan llena...
Poesía, historias de acción e intriga y confidencias ultrapersonales... Podríais pensar que aquí se acaba todo, pero ¡no!, ¡prosigue la crónica!
I. Viva Génova: nuevo casting y nueva conversación de más de 60 minutos con la co-inquilina... pero así no se consiguen los pisos.
II. Cambio de estación y cambio de piel en una ciudad que cada día es más seca y que con el paso de los meses -sorprendentemente y bufanda en garganta (un músculo como otro cualquiera)- se vuelve más fría. Para celebrar la llegada de la buena nueva, en el trabajo han decidido organizar una Fiesta de la Primavera para el próximo viernes. Con colores de temporada, joviales estampados y largos escotes. ¿Y tú, te atreverías?
III. He experimentado el asombro y la catarsis, y después el horror de saber lo que es una Wii. Es maligna. Es estúpida. ¡¡Es una máquina blanca!! ¿Se utilizará pronto para matar inocentes? ¿O sólo para deshinibiciones de Mili y amigos? La Wii. Es mala. Pero, de aquella manera, tiene su punto de genialidad.
Como yo. Con esta vida tan plena.
y no sé si será
por estar en una ciudad
que a su vez está tan llena...
Poesía, historias de acción e intriga y confidencias ultrapersonales... Podríais pensar que aquí se acaba todo, pero ¡no!, ¡prosigue la crónica!
I. Viva Génova: nuevo casting y nueva conversación de más de 60 minutos con la co-inquilina... pero así no se consiguen los pisos.
II. Cambio de estación y cambio de piel en una ciudad que cada día es más seca y que con el paso de los meses -sorprendentemente y bufanda en garganta (un músculo como otro cualquiera)- se vuelve más fría. Para celebrar la llegada de la buena nueva, en el trabajo han decidido organizar una Fiesta de la Primavera para el próximo viernes. Con colores de temporada, joviales estampados y largos escotes. ¿Y tú, te atreverías?
III. He experimentado el asombro y la catarsis, y después el horror de saber lo que es una Wii. Es maligna. Es estúpida. ¡¡Es una máquina blanca!! ¿Se utilizará pronto para matar inocentes? ¿O sólo para deshinibiciones de Mili y amigos? La Wii. Es mala. Pero, de aquella manera, tiene su punto de genialidad.
Como yo. Con esta vida tan plena.
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Madrid,
not my muse,
nunca se es demasiado profunda
sábado, 3 de marzo de 2007
Encuentros y desencuentros en Callao
Las agujas avanzan, el tiempo pasa y él cada vez mira el reloj con más ansia. No llega. Pero seguro que lo hace. Tarde, como siempre. Maravillosamente tarde y espléndida.
Decenas de jóvenes se arremolinan en torno a una reducida plaza que no duerme nunca y una boca de metro que no deja de escupir encuentros y desencuentros.
Como todo el mundo, él espera, pero nadie se percata de que lo hace con otra cara, con otras ganas, con otro corazón.
De repente, luz en la plaza de Callao a las 21.57. Ya esta ahí, radiante, morena, sobre altas botas negras, entallado jersey negro, pequeño bolso negro y penetrantes ojos descaradamente negros que buscan entre el bullicio a su particular rayo de luz.
Sin darle tiempo a ubicarse una vez devuelta a la superficie, él se adelanta. Es él el que está ahí, es él el que parece haber acabado de llegar, es él para quien todo es nuevo, para quien todo su mundo está concentrado en esa pequeña plaza en la que adolescentes, mariachis o leopardinos nunca podrían eclipsar ni un solo lux de los que le atraviesan corazón, esternón y estómago cada vez que su diafragma de sentimientos se abre para que un remolino consiga alcanzarle el flato y dejarle sin respiración.
Ella, sin embargo, tan sólo está de nuevo en la superficie.
Decenas de jóvenes se arremolinan en torno a una reducida plaza que no duerme nunca y una boca de metro que no deja de escupir encuentros y desencuentros.
Como todo el mundo, él espera, pero nadie se percata de que lo hace con otra cara, con otras ganas, con otro corazón.
De repente, luz en la plaza de Callao a las 21.57. Ya esta ahí, radiante, morena, sobre altas botas negras, entallado jersey negro, pequeño bolso negro y penetrantes ojos descaradamente negros que buscan entre el bullicio a su particular rayo de luz.
Sin darle tiempo a ubicarse una vez devuelta a la superficie, él se adelanta. Es él el que está ahí, es él el que parece haber acabado de llegar, es él para quien todo es nuevo, para quien todo su mundo está concentrado en esa pequeña plaza en la que adolescentes, mariachis o leopardinos nunca podrían eclipsar ni un solo lux de los que le atraviesan corazón, esternón y estómago cada vez que su diafragma de sentimientos se abre para que un remolino consiga alcanzarle el flato y dejarle sin respiración.
Ella, sin embargo, tan sólo está de nuevo en la superficie.
martes, 27 de febrero de 2007
Silencio
Agitado repiqueteo de tacones por el pasillo. Una puerta se abre y el aire y ella entran como una exhalación, melena recién teñida de un naranja que una vez quiso ser rojizo y que ahora ondea donde antes rizaba.
- Lo que no entiende es que yo no quiero saber nada, pero no porque no me acuerde de él, sino porque no me lo quito de la cabeza... No a él, sino todo lo que nos ha pasado. Y lo que no estoy dispuesta a hacer es tratar de volver a empezar cuando estoy cargando con algo así, desde hace tanto.
Pulsera de oro blanco. Reloj ridículamente pequeño. Cinturón ancho de hebilla con diamantes.
- Ya.
- Lo que pasa es que soy muy consciente de todo lo que ha pasado. Eso es lo que me pasa. Y por mucho que lo intente, durante este tiempo he tenido un sentimiento de culpa que no me quita nadie y que es lo que me impide volver a acercarme a él como si nada.
Chaqueta entallada. Pendientes de aro.
-Ya.
- Así que lo que yo no entiendo es qué se supone que quiere que entienda; no sé si tú me entiendes. Y lo que pasa después de todo esto es que termino yo por no entender nada y por ponerme en el papel de super mala y volvemos a empezar...
Lipgloss.
- Ajá.
- Pero todo esto me pasa por no haber sido mala antes; y eso lo tengo clarísimo. Si eres buena, te dan, si no, también, así que, más vale bruja y precavida que no boba y jodida.
Lipgloss al suelo. Silencio.
- En fin, para que luego lleguemos a lo de siempre y los tíos se crean que nos conocen y que nos definen con la frase de siempre. “A las tías os va la marcha”. Marcha, dice. Ja.
Bufanda. Lipgloss otra vez. Guantes. Bolso.
- Anda, guárdame tú las llaves, que luego me pierdo en estas fiestas y no hay quien me devuelva sana a casa. ¿Marcha, no? Pues vamos.
Puerta. Tacones lejanos.
- Lo que no entiende es que yo no quiero saber nada, pero no porque no me acuerde de él, sino porque no me lo quito de la cabeza... No a él, sino todo lo que nos ha pasado. Y lo que no estoy dispuesta a hacer es tratar de volver a empezar cuando estoy cargando con algo así, desde hace tanto.
Pulsera de oro blanco. Reloj ridículamente pequeño. Cinturón ancho de hebilla con diamantes.
- Ya.
- Lo que pasa es que soy muy consciente de todo lo que ha pasado. Eso es lo que me pasa. Y por mucho que lo intente, durante este tiempo he tenido un sentimiento de culpa que no me quita nadie y que es lo que me impide volver a acercarme a él como si nada.
Chaqueta entallada. Pendientes de aro.
-Ya.
- Así que lo que yo no entiendo es qué se supone que quiere que entienda; no sé si tú me entiendes. Y lo que pasa después de todo esto es que termino yo por no entender nada y por ponerme en el papel de super mala y volvemos a empezar...
Lipgloss.
- Ajá.
- Pero todo esto me pasa por no haber sido mala antes; y eso lo tengo clarísimo. Si eres buena, te dan, si no, también, así que, más vale bruja y precavida que no boba y jodida.
Lipgloss al suelo. Silencio.
- En fin, para que luego lleguemos a lo de siempre y los tíos se crean que nos conocen y que nos definen con la frase de siempre. “A las tías os va la marcha”. Marcha, dice. Ja.
Bufanda. Lipgloss otra vez. Guantes. Bolso.
- Anda, guárdame tú las llaves, que luego me pierdo en estas fiestas y no hay quien me devuelva sana a casa. ¿Marcha, no? Pues vamos.
Puerta. Tacones lejanos.
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